miércoles, 16 de diciembre de 2009

LOS PARAISOS ARTIFICIALES : IMPOSICIÓN DE REALIDAD VIRTUAL

A lo mejor no existe el Paraíso tal y como nos cuentan las religiones. Que curioso, en vez de intentar vendernos al mejor Dios, compiten en tener el mejor paraíso. El que sale en el Corán, por ejemplo, es el no va más: 72 vírgenes para cada uno a su entera disposición (así se aseguran que, al menos, todos los depravados sexuales a los que convencen, quieran auto-inmolarse sin pensarlo dos veces)
El catolicismo puso especial énfasis en el Infierno, destino inequívoco de pecadores y paganos, para manipular globalmente a sus seguidores. Mediante el miedo de ir al Infierno podían conseguir, por ejemplo, represión sexual a nivel masivo (las neurosis provocadas eran lo de menos). Con el paso de los siglos, y por mucho que intentaran ocultarlo, la gente se acabó dando cuenta de algo obvio : CUALQUIER CURA TAMBIÉN PECABA, lo que conllevaba el riesgo de que la gente pudiera, al final, sumar 2+2 (“Hey, si ese cura abusó sexual-mente de ese niño… ¿no tiene miedo de ir al Infierno?. Y si no tiene miedo… ¿será porque no existe el Infierno?. Y si no existe el Infierno…¿a lo mejor no será TODO inventado para manipularnos como borreguitos?”)
Se tuvo que inventar entonces una salida de emergencia para seguir unos siglos más con el cuento: la Confesión. Mediante la confesión de sus pecados, cualquier cura, obispo, arzobispo o Papa podía abusar sexualmente, repetidamente, de cualquier niño. Así pues, amasaron la mayor fortuna y poder posible. Así pues, pudieron cometer las torturas más retorcidas imaginables a los acusad@s de brujería. Así pues, se pasaron por el forro el séptimo mandamiento y se creyeron con el derecho, el deber, y hasta con la obligación de exterminar a millones de (hasta entonces) pacíficos musulmanes mediante unas Cruzadas patrocinadas y bendecidas por el mismísimo Creador.
La manipulación de dogmas para la conveniencia propia (como la reciente desaparición “mágica” del Limbo) debería haber sido motivo suficiente para, al menos, cues-tionarse si el Catolicismo fue creado con el propósito de establecer el Reinado aquí en la Tierra, y no en el Cielo como cabría de esperar, a costa de los borreguitos que se llaman a sí mismos seres humanos.
Hay demasiadas preguntas que ni siquiera se han llegado a plantear. ¿Quién se puede creer con derecho a predicar moralidad con más de mil causas pendientes por pedofilia (solo en USA, ojo)? ¿Por qué no hay NI UNA mujer en la jerarquía de las religiones más practicadas? ¿Por qué si Jesucristo daba gran importancia a no acumular riquezas, el Vaticano ha hecho RADICALMENTE todo lo contrario? (la historia de Jesucristo vs los Mercaderes del Templo tenía esa moraleja: PROHIBIDO SACAR GANANCIAS A COSTA DE LA FE DE LOS BORREGUITOS. ¿Ningún Papa fue a clase ese día?)

“A fuerza de prometer el reino de los cielos, algunos lo que están haciendo es su propio cielo particular en la Tierra […] Hay que estar majareto para hablar de amor de Dios, y al mismo tiempo en sus escuelas, preparar los cuadros de mando de la represión fascista…¿cómo se puede ser tan fariseo? […] Nunca he visto religión que pretenda tanto salvarnos a hostias”

L.P.R., “Salve”

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