Publicado originalmente en los diarios Menorca Y Última Hora del 14 de Diciembre de 2011
Más allá de profecías mayas, tormentas solares, o cualquier otro evento apocalíptico que dicen ocurrirá en este 2012 que se nos avecina, no hace falta ser un lince para ver la dirección y la rapidez de los acontecimientos que se están desarrollando en nuestro planeta. Los últimos levantamientos populares (a este paso, ni el Vaticano se libra) están ocurriendo en Rusia, uno de los lugares donde el neoliberalismo ha estado haciendo estragos a favor de una oligarquía salvaje y criminal (por ejemplo, la empresa estatal Yukos fue vendida por 309 millones de dolares, cuando ha llegado a tener beneficios de 5 billones al año). Bajo el gobierno del PP les vaticino ración extra de neoliberalismo, con lo que ello implica: recortes sociales y privatizaciones a mansalva, donde las empresas públicas más rentables del país (como Loterías del Estado, sin ir más lejos) serán puestas a beneficio de unos pocos. ¿Alguien duda hoy de la rentabilidad de Telefónica, otrora empresa patria? ¿Qué criterios se utilizan para hipotecar un país? El ejemplo de Islandia ha sido tan infausto para los mercados que han tenido que blindar sus beneficios en unas reformas constitucionales a nivel europeo tan raudas como sospechosas. Hago desde aquí un llamamiento público para que la gente empiece a usar el intelecto que Dios (o Darwin, segun el caso) les ha dado para vislumbrar el paripé global en que vivimos.
Las personas de sentido común deberían plantearse si acaso los recientes cambios de gobierno habidos en Grecia e Italia tendrían que denominarse por lo que han sido: golpes de Estado en toda regla, donde la soberanía popular ha sido sacrificada al dios del Capital. Con ese panorama, no esperen del sr. Rajoy más que servilismo ciego y fiel a los dictados que Merkel y Sarkozy marquen, creanme. ¿Y qué sentido común seguiría dando veracidad absoluta a unas agencias de rating que calificaron hasta el último día con la máxima puntuación (AAA) los valores más ruinosos que se han visto nunca en Bolsa: las hipotecas subprime? Sé que a más de uno le sonarán a chino todos estos términos económicos (porque de hecho, ese es el propósito) pero merece la pena documentarse para ver el alcance de esta mega-estafa.
Apelo a ese sentido común para que la gente empiece a pensar si acaso no es lícito que se rehabilite (gratis) un edificio abandonado para realojar a familias desahuciadas por un sistema bancario voraz y desalmado. Los desalojos, expeditivos como de costumbre, siguen dándose en todo el país a día de hoy, sin importar que familias enteras se queden en la calle a las puertas del invierno.
La buena noticia de todo esto es el descaro con que el Poder actúa, haciendo sus movimientos del todo previsibles. La mala noticia es que la desidia y la ignorancia de la población sigue ganando por goleada, aunque el 15-M nos dé cierta esperanza de un futuro más justo para todos. ¡El Appocalipsis se acerca, chicas! ¡Asientos de primera fila para todas! ¡Nos vemos en las calles!
Anti-copyright : Este blog carece de derechos de autor, ya que pienso que las ideas carecen de dueño. Las ideas nacen en un lugar llamado Inmateria. Los hombres pueden darles formas, nombres y significados, pero NADIE debería creerse dueño y amo de una idea. Así pues, TÚ que estás leyendo esto, eres libre de hacer lo que quieras con las ideas aquí planteadas : desarrollarlas, plagiarlas, distribuirlas o tirarlas a la basura. Es tu elección.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
IR A LA RAVE TAMPOCO ES TAN GRAVE
Publicado originalmente en el diario Menorca y el Ultima Hora el 1 de septiembre de 2011
Ante todo, decir que no tengo perro ni flauta (si acaso importa, tengo gato y armónica). Hace años que acudo a raves para disfrutar de ciertos estilos que vayan más allá de Paquito el Chocolatero. Existen ciertos prejuicios en torno a estos eventos, para lo cual escribo esta carta.
Al parecer, hay una tendencia en la naturaleza humana a rechazar tajantemente todo aquello que no entra en nuestros gustos. Si no nos gusta el fútbol, odiamos el fútbol. Si no nos gusta la ópera, odiamos la ópera. Es un hecho (y de hecho, me incluyo: odio a Paquito el Chocolatero). Para rectificar esta tendencia, basta practicar cierta cualidad (por desgracia, bastante en desuso hoy en día) llamada respeto. Hay muchos a los que esta palabra les suena a chino: para ellos va dirigida esta carta. El respeto es imprescindible para una convivencia que, queramos o no, estamos obligados a tener. El respeto (para unos y para otros) es necesario para que seamos mejores personas. Y todo el mundo, lo crean o no, merece un respeto. Respetar empieza por empatizar con la otra persona, ponernos bajo su piel e imaginar haber vivido bajo sus circunstancias: un padre severo, una madre prostituta, un hijo drogadicto. Las circunstancias nos definen, y sin empatía no hay respeto posible. Hay personas a las que les gusta tener perro, a otras les gusta tocar la flauta, y no por ello deben ser denigrados (bastante bajuno, la verdad).
A fin de cuentas, una rave no difiere tanto del "jaleo": música estridente y repetitiva, mucho consumo de drogas (para qué engañarnos: el alcohol y el tabaco no solo son adictivos, sino dañinos a más no poder) y sobre todo, gente con ganas de pasárselo bien. De poco sirve que las raves se celebren en sitios alejados para molestar lo menos posible, son igualmente perseguidas. La felicidad tendría que ser un derecho universal, y no se debe criminalizar la diversión por el simple hecho de no compartir ciertos gustos. Siendo sincero, me gustaría prohibir ciertas cosas, pero aprendí a respetarlas. Espero que ustedes hagan lo mismo.
Atentamente
PROYECTO MAYHEM
Ante todo, decir que no tengo perro ni flauta (si acaso importa, tengo gato y armónica). Hace años que acudo a raves para disfrutar de ciertos estilos que vayan más allá de Paquito el Chocolatero. Existen ciertos prejuicios en torno a estos eventos, para lo cual escribo esta carta.
Al parecer, hay una tendencia en la naturaleza humana a rechazar tajantemente todo aquello que no entra en nuestros gustos. Si no nos gusta el fútbol, odiamos el fútbol. Si no nos gusta la ópera, odiamos la ópera. Es un hecho (y de hecho, me incluyo: odio a Paquito el Chocolatero). Para rectificar esta tendencia, basta practicar cierta cualidad (por desgracia, bastante en desuso hoy en día) llamada respeto. Hay muchos a los que esta palabra les suena a chino: para ellos va dirigida esta carta. El respeto es imprescindible para una convivencia que, queramos o no, estamos obligados a tener. El respeto (para unos y para otros) es necesario para que seamos mejores personas. Y todo el mundo, lo crean o no, merece un respeto. Respetar empieza por empatizar con la otra persona, ponernos bajo su piel e imaginar haber vivido bajo sus circunstancias: un padre severo, una madre prostituta, un hijo drogadicto. Las circunstancias nos definen, y sin empatía no hay respeto posible. Hay personas a las que les gusta tener perro, a otras les gusta tocar la flauta, y no por ello deben ser denigrados (bastante bajuno, la verdad).
A fin de cuentas, una rave no difiere tanto del "jaleo": música estridente y repetitiva, mucho consumo de drogas (para qué engañarnos: el alcohol y el tabaco no solo son adictivos, sino dañinos a más no poder) y sobre todo, gente con ganas de pasárselo bien. De poco sirve que las raves se celebren en sitios alejados para molestar lo menos posible, son igualmente perseguidas. La felicidad tendría que ser un derecho universal, y no se debe criminalizar la diversión por el simple hecho de no compartir ciertos gustos. Siendo sincero, me gustaría prohibir ciertas cosas, pero aprendí a respetarlas. Espero que ustedes hagan lo mismo.
Atentamente
PROYECTO MAYHEM
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