lunes, 9 de abril de 2012

CAUSA Y EFECTO

Publicado originalmente en las cartas del lector del Ultima Hora el 9 de abril de 2012 y en el Menorca el 10

La medicina occidental es básicamente sintomática: se centra más en el alivio de los síntomas que en tratar la raíz de la enfermedad. El ritmo frenético que vive nuestra sociedad de consumo opta siempre por la vía rápida, que en este caso es ver a los médicos como simples dispensarios de recetas. Es típico hoy en día que en las consultas de cabecera se repartan, por ejemplo, antidepresivos como si fueran caramelos, en vez de tratar la baja autoestima del individuo en cuestión. Si salen grietas en tu casa, y las tapas en vez de arreglar el problema estructural, que no te extrañe que la casa se derrumbe cuando menos lo esperas.
Pretende ahora nuestro ministro del Interior, ante los conflictos habidos en las últimas manifestaciones, equiparar los actos de vandalismo con la kale borroka, comparando así la sangre fría y la premeditación de un terrorista con hechos puntuales y debidos casi siempre a la desesperación de vivir en una situación límite y a la exaltación que conllevan grupos determinados (vayan al Camp Nou para constatar lo denominado como histeria colectiva). Mal ejemplo nos dió Jesucristo el día que se manifestó contra los mercaderes del templo,¿eh, sr. Fernandez?. A más de uno le resultará incluso ofensivo que haya elegido la Semana Santa para proclamar que usted y el sr. Felip Puig le hubieran metido en la carcel....

Pretenden manipular con la represión lo que no deja de ser un síntoma de esta sociedad actual, penalizando una violencia cuyas Fuerzas del Estado han sido las primeras en utilizar, de una manera indiscriminada y salvaje, como los vídeos del youtube y los partes médicos demuestran. Con tanto móvil de última generación, ¿cómo es posible que no haya ninguna foto o vídeo en el que se vea un policía agredido? En la última manifestación de Barcelona, un turista italiano recibió un pelotazo de la Policía que le reventó el ojo. Eso es un hecho, no un simple número. Imagínense yendo de turismo, que les revienten un ojo porque se encuentren en medio de una manifestación, y que encima le metan en la cárcel por terrorista. No crean que exagero: ese es el panorama.

Igualmente ya les digo que de poco servirá tratar los síntomas cuando se ignora la enfermedad. Es similar a tratar un cáncer con aspirinas: no solo es ineficaz sino que, a la larga, produce metástasis. Mi diagnóstico para el caso es la injusticia social: si el Estado vela más por mantener los ingentes beneficios de los Bancos en vez de procurar un empleo y una vivienda dignos, que no se extrañe el sr. ministro si el que lo acaba pagando es el escaparate del BBVA. Es la simple ley de la causa y efecto, sr. Fernandez: no se puede proclamar la dictadura de los Mercados sin que la gente reaccione. Y existen métodos de paz social más allá de los gases lacrimógenos, téngalo presente.

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