jueves, 13 de junio de 2013

UNABOMBER ES DIOS

El panorama en España no es nada halagüeño. Nuestro gobierno se atrevió a vaticinar que en 2013 empezaremos a salir de la crisis, pero dudo que tengan la más mínima idea, ya que llevan más de un año a remolque de las circunstancias y así seguirán toda la legislatura. Llevamos más de seis años de crisis, camino del séptimo, y todavía no existe un plan para salir de ella ¿Tan solo hacen tiempo hasta que se pueda crear otra burbuja inmobiliaria o bancaria? Nos hablan de reducir el déficit, de vigilar la prima de riesgo, de recortes imprescindibles, pero no nos dicen de qué sirve todo eso a la hora de crear empleo. Además, ¿qué mejor manera de reactivar la economía que poner a trabajar a seis millones de personas? Si de algo hay que concienciarse estos días es del drama que supone para millones de familias tener que recurrir a la caridad por no disponer de un empleo. 

La tasa de paro en España ya es superior a la de Portugal o Grecia, uno de cada tres parados en la Unión Europea es español, y ni eso sirve para que se empiece a intentar solucionar el problema. Se hizo una Reforma Laboral que se sabía que iba a ser como apagar un fuego con gasolina. ¿De verdad creían que abaratando el despido se iba a crear empleo? Todo lo contrario: se facilita su destrucción, creando además una precariedad que beneficia doblemente a la clase burguesa ya que consiguen trabajadores más sumisos por menos dinero. Que irónico resulta que un año después, el defensor más férreo que tuvo esta Reforma, el sr. Díaz Ferrán (ex-presidente de la CEOE, aquel impresentable que decía que lo que tocaba ahora era currar más y cobrar menos), esté entre rejas. El sustituto de Díaz Ferrán no es menos indigno: Joan Rossel, aquel que se descojonaba ante las cámaras de TV con el primer borrador de la Reforma mientras decía a su compañero por lo bajini: “Serios, serios, que si no…”. Verídico oigan, busquen la escena en el Youtube porque es esperpéntica. Mucho menos gráfica que aquel “¡que se jodan!” de Andrea Fabra, pero igual de hiriente. Dense cuenta de qué tipo de gentuza escribe nuestras leyes, personajes como Luis Bárcenas, un caballero que no solo tendrá una pensión vitalicia por su condición de ex-senador, sino que hasta el 31 de enero de este año disfrutaba de chofer, secretaria, despacho y 200.000 euracos al año, pagados a tocateja por un Partido Popular subvencionado, no olvidemos, en un 94 % con dinero público. Un Partido Popular que no tuvo pudor en reconocer que había cometido fraude a la Seguridad Social con tal de desvincularse de la mala fama que acarrea haber tenido en nómina al sr. Bárcenas durante décadas. 

 Después habrá gente que se escandalice porque haya personas que empiecen a plantar bombas en la catedral de la Almudena o en la UIB, pero en este bizarro contexto en el que nos encontramos, Unabomber es Dios. En el fondo, todo ha seguido siendo la famosa lucha de clases (ya saben, los ricos no dejan de querer ser más ricos y los pobres quieren dejar de ser pobres), pero los árboles del bienestar no nos dejaron ver el bosque de corrupción en el que vivíamos. Hemos despertado de Matrix en medio de un panorama bastante desalentador. Pero una cosa es haber vivido en Matrix y otra muy diferente es estar instalado con chalet y barbacoa en los mundos de Yupi donde tan felices descansan los votantes del PP y del PSOE. Despierten, señores. Esto ellos no lo pueden levantar. No es que no puedan, es que no quieren. Esto solo lo podemos levantar nosotr@s. ¡Españoles! ¡Españolas! ¡Arriba España! ¡¡¡Pero con Goma 2!!!

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