Publicado originalmente en el diari Menorca del 08/01/2020 (aprox.)
Uno de los típicos recursos que siempre ha usado la derecha y la extrema derecha ha sido el negacionismo, esto es, construir un relato afín a sus intereses despreciando toda evidencia científica para manipular las creencias de sus acólitos mediante burdas patrañas. El negacionismo más conocido es del Holocausto nazi, considerado delito penal en muchos países de la UE precisamente por la ignominia que es manipular la opinión pública en contra de hechos sobradamente comprobados y demostrados.
El hiperbólico disparate que resulta cuando analizamos una afirmación negacionista nos da pistas del perfil intelectual de a quien va dirigido. El negacionismo, lejos de ir quedando como un recurso del pasado dirigido a gente ignorante o desinformada, está siendo utilizado hoy más que nunca: ya se ha demostrado científicamente que las noticias falsas se dispersan más rápidamente que las verdaderas. Los terraplanistas tienen un equipo en la 3ª división de la Liga Española, y no es broma. Ana Rosa Quintana afirmando que solo hubo dos heridos en Catalunya durante el 1-O, VOX afirmando que la Violencia de Género no existe, Donald Trump y Mariano Rajoy negando el cambio climático, ejemplos sintomáticos de una sociedad que no tengo claro a donde se dirige cuando se difunden (y se asimilan) tan alegremente semejantes bulos que son, más allá de un insulto a la inteligencia, una grave y peligrosa irresponsabilidad.
El ejemplo más reciente, y más claro, de negacionismo nos lo brindó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuando afirmó públicamente que "nadie ha muerto a causa de la contaminación". Literalmente. Los miles de estudios científicos que se publican cada año demostrando la falsedad de su afirmación de poco le sirvieron a la sra. Ayuso a la hora de soltar semejante barbaridad. Ya sea por torpeza, por ignorancia o por malicia, estas cosas deberían ser motivo de dimisión irrevocable e inmediata (por decencia, al menos debería retractarse, no pasa nada, hasta los sabios lo hacen). Pero no será el caso, todo negacionismo siempre obedece a intereses ocultos y perversos, y la sra. Díaz Ayuso cumplió su cometido a la perfección, como hace Ana Rosa, VOX o Trump. El peligro reside en el poder que maneja esta gente, negacionistas del cambio climático como Bolsonaro son responsables del futuro de la Amazonia, lo que me lleva a plantearme si sería necesario hacer del negacionismo un delito internacional que fuera perseguido por la ONU. No tengo nada claro de a donde nos dirigimos como sociedad teniendo a gobernantes como Bolsonaro o Díaz Ayuso. Me recuerda al chiste del conductor, un hombre va conduciendo su coche cuando escucha por la radio que hay un conductor suicida yendo en dirección contraria por la misma autopista que la suya, y entonces exclama "¿Uno solo? ¡Todos! ¡Todos!". En verdad el chiste no hace puñetera gracia: todos nosotros, la Humanidad, el Planeta, vamos montados dentro de ese coche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario