sábado, 24 de julio de 2021

¿PRESOS POLÍTICOS O POLÍTICOS PRESOS?

Publicado originalmente en el diari Menorca del 03/04/2018


     Después de meses de amplio debate en las calles y en las redes, aún se puede ver una severa dicotomía entre aquellos que hablan de la existencia de "presos políticos" en España y aquellos que lo rebaten aduciendo que son "políticos presos". Ante la cantidad de desinformación vertida sobre el tema, me veo obligado a aclarar ciertos conceptos a quienes opinan sobre el tema sin tener en cuenta los siguientes hechos:

1º.- Lo más importante es establecer qué son los "presos políticos". Evidentemente, los presos políticos no están en la cárcel solo por sus "ideas" políticas, si no porque ha habido un gobierno totalitario, amparado por una judicatura afín, que ha encontrado un vericueto legal para encarcelar a disidentes bajo acusaciones ridículas. A Gandhi o a Mandela no se les encarceló por sus "ideas" (directamente), si no por montar una mani sin notificarlo a Delegación de Gobierno o por apología del terrorismo o por chuminadas similares. Un preso político no es preso por sus "ideas" políticas, si no también por sus "acciones" políticas, que son la excusa para encarcelarlos. Es lo que ha pasado en Catalunya, donde se ha encarcelado (sin juicio y sin posibilidad de fianza) a nueve personas por un delito inexistente de rebelión. Para que tengan una comparativa, en Venezuela Leopoldo López disfruta de arresto domiciliario después de instigar una revuelta que provocó 43 muertos, mientras que los hijos de Oriol Junqueras, Jordi Turull o Carme Forcadell deben recorrer 1.300 km para poder ver a sus padres. Durante el Procés no se lanzó una mísera piedra, y se les reclama entre 15 y 25 años de prisión por la violencia implícita de un movimiento manifiestamente no-violento. Un par de actos vandálicos no desvirtúan un proceso que en ese sentido ha sido modélico.

2º.- Una cosa no quita la otra, con lo que ambas posturas pueden tener razón. Gandhi o Mandela eran, simultáneamente, presos políticos y políticos presos. Como bien pueden serlo Junqueras, Turull o Forcadell. Ahora bien, se puede ser político preso sin ser preso político, como Francisco Granados o Ignacio González, y también se puede ser preso político sin ser político preso, como ha sucedido con Jordi Sánchez y Jordi Cuixart (Sánchez ya entraría en ambas categorías). Por eso es injusto catalogar de la misma manera a Francisco Granados y a Oriol Junqueras. Las comparaciones suelen ser odiosas pero en este caso, además, son infames.

3º.- La completa desmesura a la hora de reclamar penas ayuda a vislumbrar los posibles casos de "presos políticos". Para que se hagan una idea, a los jóvenes de Alsasúa (los cuales llevan más de 500 días en prisión, en régimen FIES, sin fianza, sin juicio, y por una pelea de bar) se les pide una pena 10 años mayor de la que el Fiscal pidió para José Bretón, que mató y quemó a sus hijos de 6 y 2 años. Las exageradas penas que se han impuesto últimamente a titiriteros, raperos y tuiteros, hacen vislumbrar una pauta que cada vez resulta más innegable e injusta.

4º.- Todos aquellos que defienden la definición de "políticos presos" para los encarcelados por el Procés, deberían echar un vistazo a las editoriales de la prensa internacional en la actualidad. Medios prestigiosos y libres como el New York Times, Washington Post, Der Spiegel o The Times, no sufragados por publicidad institucional o por sobres en B, están equiparando a España con la Turquía de Erdogán, y cuestionando seriamente la calidad democrática de nuestro Estado español. Señores, recurran a los profesionales, dejar nuestro criterio en manos de Ana Rosa Quintana o Susana Griso es el harakiri de nuestro pensamiento crítico.

Y por último, una (necesaria) aclaración: para nada me considero independentista. Considero que esto va mucho más allá del derecho de un pueblo a decidir su futuro, para mí es un ataque directo a los fundamentos que deben regir los cimientos de un Estado que se considere democrático y de derecho. Centrémonos más en los hechos y menos en insuflas nacionalistas. Al criminalizar un referendum, que es simplemente preguntar a la ciudadanía su opinión concreta sobre un tema que concierne a todos, estamos criminalizando una de las expresiones más sinceras de una Democracia. Y al criminalizar a los políticos y políticas que lo llevaron a cabo, elegidos por mayoría absoluta en sufragio universal precisamente para eso, estamos criminalizando a la misma Democracia en sí. Llibertat presos polítics.

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