Publicado originalmente en el diari Menorca del 07/10/2018 (aprox.)
Hay una frase que define por completo cómo funciona la Justicia en nuestro país: "Esto la Fiscalía te lo afina". La frase la pronunció un ministro de Interior al que, oh sorpresa, ni se le ocurrió dimitir al ser pescado soltando semejante aberración democrática. Ríase usted del Estado de Derecho, de la Separación de Poderes, de la Imparcialidad de Jueces y Fiscales, y de una Constitución Española que es, a todos los efectos, papel mojado.
En el último pleno del Consell, el PP presentó una moción de apoyo incondicional al juez Llarena frente a los "ataques" de la judicatura belga. Aurora Herraiz olvidaba en esta moción dos hechos tremendamente importantes: 1º.- No solo en Bélgica se han pronunciado contrariamente a los designios del Tribunal Supremo, si no también en Alemania, Suiza y Escocia. Y no se han pronunciado en más países porque no ha habido lugar (ni habrá, Llarena retiró cobardemente la euroorden contra Puigdemont porque no podía seguir haciendo el ridículo internacional de esa manera). 2º.- Apoyar al juez Llarena es apoyar a un juez prevaricador, que mantiene en prisión (sin juicio ni fianza) a nueve personas por delitos inexistentes. Y son inexistentes no porque lo diga yo, si no porque cuando el caso ha llegado a un juez imparcial (ya sea belga, alemán, suizo o británico), el caso ha sido sobreseído. En todas las ocasiones. Apoyar incondicionalmente a un prevaricador es algo que solo haría el PP. Acusar al resto de grupos políticos de "actitud hitleriana" por hacer lo contrario es el colmo de la ironía.
Oh sorpresa, Pablo Casado no será imputado en ese mismo Tribunal Supremo por unos delitos que (esta vez sí) son evidentes. El panorama que queda es desolador: una cúpula política que engaña y manipula sin vergüenza, una cúpula judicial que prevarica sin problema y una cúpula policial que apaliza a ciudadanos pacíficos e indefensos sin escrúpulos. Y todavia hay quien se escandaliza porque haya personas que quieran independizarse de semejante panorama.
Al cumplirse un año de aquel 1 de Octubre, no puedo olvidar ni perdonar los hechos ocurridos en Catalunya ese día. La extrema violencia allí empleada como único argumento de las tres cúpulas antes mencionadas contra el legítimo derecho de unos ciudadanos a manifestar su opinión mediante plebiscito fue lo que acabó de fracturar la relación entre Catalunya y España. No las urnas. Las urnas deberían unir a la gente, los porrazos indiscriminados la separan. Alguien debería explicárselo de una vez a la sra. Herraiz y al resto de "patriotas" que difunden sus posverdades como si no hubiera un mañana. Aquí tienen un (manido) ejemplo para que les sea más fácil entenderlo: imaginen un marido que maltrata a su esposa desde el día de la boda. La prostituye, la pega, la roba, y se va de farra con los colegas, cada día. La mujer reclama diálogo y justicia a su marido durante años, pero éste solo responde con desdén, mentiras, amenazas, y más palizas. Y una denuncia al Tribunal Constitucional. Acaba pegando a sus hijos, a sus padres, a sus abuelos. La mujer, harta, le reclama el divorcio, y el marido solo acierta a responder: "Pe-pero qué dices, adoctrinada!!! Debemos estar juntos, es mejor unir que separar!!! Y el divorcio es ilegal, lo dice el juez Llarena!!! No seas hitleriana!!!". Tal cual.
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